Cabeza de Mujer II
Acrílico sobre lienzo
Arte de pared
Early Expressionism
1911
54.0 x 49.0 cm
Kunsthalle
Reproducción al óleo hecha a mano
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Cabeza de Mujer II
Técnica de reproducción
Tamaño de la reproducción
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Precio total
$ 263
Descripción de la obra
“Mujer Rusa” de Alexej von Jawlensky: Un Retrato de la Agitación Interior
La pintura "Mujer Rusa", ejecutada por Alexej von Jawlensky en 1911, trasciende la mera representación; encarna las profundas corrientes emocionales características del expresionismo temprano. Con unas dimensiones de 54 x 49 cm, este óleo sobre cartón entelado sobre madera captura la mirada de una mujer —una fijeza imbuida de seriedad y una intensidad inquietante— frente a un fondo de rojos y verdes apagados que contribuyen a su atmósfera melancólica general. La técnica magistral de Jawlensky emplea pinceladas gruesas y formas simplificadas, priorizando el color expresivo sobre el detalle meticuloso, reflejando el espíritu artístico de su época. El artista buscaba transmitir no solo lo que veía, sino cómo se *sentía*, canalizando las ansiedades internas hacia un lenguaje visual que anticipa las innovaciones estilísticas de movimientos como el surrealismo.- Temática: El retrato se centra en el rostro de una mujer, una elección deliberada de Jawlensky, quien frecuentemente representaba figuras femeninas como símbolos de fuerza y vulnerabilidad femenina. Su mirada es directa, confrontando al espectador con una emoción tácita —quizás aprensión o contemplación— que sugiere complejidades psicológicas más profundas.
- Estilo y Técnica: El enfoque de Jawlensky se alinea perfectamente con los principios expresionistas. Evita la representación naturalista en favor de paletas de colores audaces y un pincel gestual, priorizando el impacto emocional sobre la precisión fotográfica. El uso del cartón proporciona una superficie textural que realza las cualidades expresivas de la pintura.
- Paleta de Colores: Los tonos dominantes de rojo y verde presiden la composición, creando una tensión visual que refleja la preocupación del artista por los estados psicológicos. El rojo simboliza la pasión y la vitalidad, pero se ve atenuado por los tonos apagados del verde, sugiriendo una tristeza o inquietud subyacente.
- Contexto Histórico: Creada durante el floreciente movimiento expresionista en Múnich, “Mujer Rusa” habla de las ansiedades que rodeaban el cambio social y la introspección personal prevalentes a finales del siglo. Refleja un impulso artístico más amplio de confrontar verdades incómodas y explorar los rincones más oscuros de la experiencia humana.
Figuras Complementarias: Un Diálogo de Emoción
Sumándose a la profundidad narrativa de la pintura, se encuentran dos figuras más pequeñas posicionadas estratégicamente dentro del encuadre: una en la esquina superior izquierda y otra en la inferior derecha. Estos individuos sirven como contrapuntos para la mujer central, amplificando sutilmente su estado emocional y sugiriendo un contexto más amplio de relaciones interpersonales. Su escala reducida enfatiza su vulnerabilidad y subraya la intención de Jawlensky de retratar no solo a un individuo, sino también las complejidades de la conexión humana. La cuidadosa consideración de la composición por parte del artista contribuye significativamente al impacto general de la obra, siendo un testimonio de su capacidad para transmitir ideas psicológicas profundas a través de la forma visual.Simbolismo y Resonancia Emocional
La visión artística de Jawlensky se extiende más allá de la simple descripción; busca imbuir sus lienzos con un significado simbólico, invitando a los espectadores a entablar un diálogo contemplativo con la obra de arte. La mirada inquebrantable de la mujer encarna la resiliencia y la introspección: una negativa a sucumbir a la desesperación en medio de la incertidumbre. El esquema de colores apagados refuerza este estado de melancolía, incitando a la reflexión sobre temas de soledad y agitación interna. En última instancia, “Mujer Rusa” permanece como un poderoso recordatorio de que el arte puede servir como conducto para transmitir emociones demasiado profundas para las palabras, capturando la esencia de la experiencia humana con una sensibilidad extraordinaria.Un Legado de Innovación Expresionista
“Mujer Rusa” se erige como un ejemplo ejemplar de la contribución de Jawlensky al expresionismo, un movimiento caracterizado por su rechazo a las convenciones académicas y su adopción de la emoción subjetiva. Su atractivo perdurable reside en su capacidad para resonar con audiencias de diversas generaciones, provocando la contemplación sobre temas de identidad, vulnerabilidad y la condición humana. Las reproducciones de esta obra ofrecen una mirada cautivadora al espíritu artístico de un momento crucial en la historia del arte: una celebración de la emoción pura y la audacia estilística.Obras relacionadas
Biografía del artista
A Life Painted in Emotion: The Journey of Alexej von Jawlensky
Alexej von Jawlensky, born Alexej Georgewitsch von Jawlensky on March 13, 1864, in the Russian town of Torzhok, embarked on a path that would firmly establish him as a pivotal figure within early twentieth-century Expressionism. His formative years were characterized by frequent relocations, culminating in a settling within Moscow at the age of ten—an experience that likely instilled a sense of displacement and perhaps, a yearning for deeper connection, themes subtly woven into the emotional core of his later artistic explorations. Initially drawn to a military career, Jawlensky’s encounter with the vibrant world of art during the 1880 Moscow World Exposition proved transformative. This exposure ignited within him a passion that would ultimately supersede any sense of duty, leading him down a path dedicated to visual expression.
Early Influences and Artistic Foundations
Jawlensky’s early artistic training was somewhat unconventional. He initially pursued a military career, but his encounter with art during the 1880 Moscow World Exposition sparked an immediate and profound interest. This pivotal experience led him to abandon his military aspirations and dedicate himself to painting. He received some formal instruction at the St. Petersburg Academy of Arts, balancing his artistic pursuits with his military obligations. However, it was his association with Ilya Repin, a prominent Russian realist painter, that proved particularly formative. Repin’s influence instilled in Jawlensky a deep appreciation for realism and observation, while simultaneously encouraging him to explore new avenues of expression. Crucially, he met Marianne von Werefkin during this period—an artist of considerable means who became not only his mentor but also a vital supporter, providing the financial stability necessary for him to fully commit to his artistic endeavors. Their relationship was complex and deeply intertwined with shared creative ambitions.
Munich and the Birth of Expressionism
The move to Munich in 1894 marked a decisive turning point in Jawlensky’s career. He enrolled at Anton Ažbe’s private school, immersing himself in an environment that actively encouraged experimentation and challenged traditional academic approaches. This period witnessed a significant shift in his artistic style as he began to absorb the radical ideas circulating within the European art world. He was profoundly influenced by artists like Ferdinand Hodler, whose use of simplified forms and symbolic imagery resonated deeply with Jawlensky’s own evolving aesthetic sensibilities. Jan Verkade and Paul Sérusier further broadened his horizons, introducing him to the principles of symbolism and synthetism—movements that prioritized subjective experience and emotional resonance over strict representational accuracy. Jawlensky's engagement with groups like the Neue Künstlervereinigung München (NKvM) solidified his commitment to artistic innovation, placing him at the heart of a burgeoning Expressionist movement.
The Mystical Heads: A Journey into Inner Space
Around 1909, Jawlensky embarked on what would become his most iconic series—the “Mystical Heads.” These intensely colored portraits, often depicting faces reduced to essential forms, are not merely representations of individuals but rather explorations of spiritual essence and inner life. The heads possess a haunting quality, their simplified features and vibrant palettes conveying a sense of profound emotion and psychological depth. Works like Schokko with Red Hat (1909) and Portrait of Alexander Sakharoff (1909) exemplify this period, showcasing his mastery of color and composition. These weren’t portraits in the traditional sense; they were attempts to capture something beyond physical likeness—the soul, the inner landscape of the sitter. He distilled faces into geometric shapes, emphasizing the power of color to evoke emotion and spiritual resonance. Throughout the 1910s, Jawlensky continued to refine his style, moving towards an even greater degree of abstraction. His compositions became increasingly geometric, with forms distilled to their most fundamental elements. He developed a formulaic approach, often employing a limited range of colors arranged in carefully balanced configurations.
Exile, Legacy and Lasting Influence
The outbreak of World War I brought upheaval to Jawlensky’s life. Expelled from Germany in 1914 due to his Russian origins, he sought refuge in Switzerland, where he encountered Emmy Scheyer. Scheyer became a devoted champion of his work, tirelessly promoting it in the United States and securing him recognition on an international stage. Despite facing increasing health challenges—including severe arthritis that progressively limited his ability to paint—Jawlensky continued to create until his death in Wiesbaden, Germany, on March 15, 1941. His later works, created under immense physical hardship, are a testament to his unwavering dedication to artistic expression. Today, Alexej von Jawlensky is celebrated as a key figure in the development of Expressionism. His paintings are held in prominent museum collections worldwide, including the Museum Ostwall in Dortmund and the Städtische Galerie im Lenbachhaus in Munich. His exploration of color, form, and spiritual themes continues to resonate with audiences, solidifying his place as one of the most important artists of the early twentieth century. He left behind a body of work that is both visually striking and emotionally profound, offering a glimpse into the inner world of an artist who dared to challenge conventions and embrace the power of subjective expression.
Alexej von Jawlensky
1864 - 1941 , Rusia
Datos clave
- Artistas Que Influyeron:
- Iliá Repin
- Ferdinand Hodler
- Jan Verkade
- Paul Sérusier
- Henri Matisse
- Emil Nolde
- Fecha De Fallecimiento: 15 de marzo de 1941
- Fecha De Nacimiento: 13 de marzo de 1864
- Lugar De Nacimiento: Torzhok, Rusia
- Movimiento Artístico: Expresionismo
- Movimientos Influenciados Por Este Artista:
- Der Blaue Reiter
- Die Blaue Vier
- Nacionalidad: Ruso-Alemán
- Nombre Completo: Alexej von Jawlensky
- Obras Notables:
- Paisaje con Vaca
- Cabeza Mística: Meditación
- Schokko con sombrero rojo
- Retrato de Alexander Sakharoff
- Turbante violeta

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