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Untitled (Night Seen, Kin Bar)

  • Fecha de creación1995
  • Dimensiones133.0 x 200.0 cm

Descubre a mosengo kejwamfi (moke), pintor congoleño que captura la vida urbana en Kinshasa. Explora su estilo de 'pintor reportero' y obras icónicas como "Life in Kinshasa".

Giclée / Impresión de arte

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Untitled (Night Seen, Kin Bar)

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Seen rightly as a “painter reporter” of city life, Moke (born 1950, Ibe, Bandundu Province, Belgian Congo, died in Kinshasa, Democratic Republic of the Congo, 2001) was among the leading artists of the school of popular painting that sprung up in Kinshasa in the first decade of Zaïre’s independence. He arrived in Kinshasa at the age of ten, living hand to mouth and day by day. Discovering that there was a market for paintings, he taught himself how to render landscapes on discarded pieces of cardboard. In 1965 he painted a picture representing General Mobutu waving to the crowds as he led the parade commemorating Independence Day; this composition, which he returned to many times in later years, launched Moke’s career. He set up a studio at the crossroads of Kasa Vubu and Bolobo avenues, the district where many billboard and advertising artists worked, and immersed himself in the daily life of the city from which he drew his inspiration.Moke adopted the conventions of commercial art, boldly outlining his robust figures without concern for likeness or perspective. Instead, he celebrated the painterly aspects of his art, using a rich palette and vividly animated compositions. Unlike Chéri Samba or Cheik Ledy, who were to follow in his footsteps, Moke rarely depicted social conflict. Rather, his sympathetic and vivaciously humorous paintings were grounded in his observation of daily life in Kinshasa: street scenes, bars, the local dandies known as sapeurs, the powerful Miziki (associations of financially independent women), all-night parties, neighborhood disputes, and public ceremonies all found their way into his canvases.

Biografía del artista

El crisol de Nueva York: Forjando el Expresionismo Abstracto en los años 50

La década de 1950 fue testigo de un cambio sísmico en el panorama del arte estadounidense, liderado en gran medida por un grupo de pintores que residían y trabajaban en el entorno vibrante y a menudo caótico de la Nueva York de la posguerra. Estos artistas, conocidos colectivamente como los expresionistas abstractos, rechazaron las tradiciones establecidas de la pintura representativa y buscaron expresar emociones e ideas profundas a través de formas no objetivas. El viaje de Francis Bacon durante este período —una época de intensa transformación personal y exploración artística— ofrece una lente fascinante para comprender tanto la evolución del artista individual como las corrientes culturales más amplias que dieron forma a este momento crucial en la historia del arte. Sus primeros años estuvieron marcados por el desplazamiento, la lucha contra la pérdida y una fascinación cada vez más oscura por la vulnerabilidad humana, elementos que influyeron profundamente en su distintivo lenguaje visual. La estancia inicial de Bacon en Sudáfrica en 1951, motivada por el traslado de su madre, resultó ser un período crucial de reflexión y gestación artística. Los paisajes áridos y la presencia de animales salvajes —particularmente los perros— encendieron una respuesta poderosa en su interior, manifestándose en obras como Estudio de una figura en un paisaje, 1952. Este interés temprano por las formas animales continuaría nutriendo su obra a lo largo de su carrera, sirviendo tanto como lenguaje simbólico como medio para explorar temas del instinto primario y la precariedad de la existencia. La visita posterior a El Cairo, donde quedó profundamente conmovido por el arte egipcio antiguo —una admiración que más tarde impregnaría toda su producción—, amplió aún más sus horizontes artísticos, exponiéndolo a una tradición de escala monumental y poder expresivo. A mediados de los años 50, Bacon lidiaba con una vida personal compleja, marcada por relaciones turbulentas y una creciente preocupación por la violencia y la sexualidad. Su serie de siete pinturas, Hombre en azul I-VII, 1954, surgió de un breve encuentro con una modelo en el Hotel Imperial, capturando una sensación de vulnerabilidad e intensidad inquietante. Estas obras, caracterizadas por sus formas reductivas y composiciones claustrofóbicas, revelan la fascinación de Bacon por la condición humana: su capacidad tanto para la belleza como para la brutalidad. Simultáneamente, comenzó a explorar la figura desnuda de una manera más directa, culminando en Dos figuras, 1953, y Dos figuras en la hierba, 1954, que se inspiraron en las fotografías del movimiento humano de Eadweard Muybridge, transformando poses atléticas en expresiones de tensión psicológica. La influencia de las imágenes secuenciales de Muybridge —documentadas en su extensa colección de estudios fotográficos— se convirtió en un elemento fundacional del vocabulario visual de Bacon, proporcionándole un marco para diseccionar y reinterpretar la dinámica del cuerpo humano.

Una red de influencias: El tejido social del arte neoyorquino

El desarrollo artístico de Bacon estaba inextricablemente ligado a la vibrante red social que floreció en la Nueva York de la posguerra. Se desplazaba entre estudios —a menudo temporales y prestados— y cultivó relaciones con un grupo diverso de artistas, escritores y críticos que moldearon su pensamiento y le brindaron un apoyo crucial. Figuras como Peter Pollock y Paul Danquah le ofrecieron alojamiento durante periodos de inestabilidad, mientras que la familia Sainsbury se convirtió en mecenas leales, reconociendo el potencial de su trabajo. Sus encuentros con figuras como Allen Ginsberg y William Burroughs en Tánger, aunque finalmente menos productivos de lo previsto, subrayaron la naturaleza cosmopolita de la escena artística neoyorquina. Fundamentalmente, la trayectoria artística de Bacon se vio moldeada por sus interacciones con figuras clave del mundo del arte. Su asociación con Clement Greenberg, un crítico sumamente influyente que defendió el expresionismo abstracto, le proporcionó validación y ayudó a establecer su reputación. También mantuvo vínculos estrechos con otros artistas prominentes de la época, incluidos Willem de Kooning, Mark Rothko y Robert Motherwell, entablando diálogos sobre sus obras y compartiendo ideas sobre la práctica artística. La influencia de estas relaciones —tanto de apoyo como de desafío— contribuyó significativamente a la evolución de su estilo y a su comprensión de su propio lugar dentro de la comunidad artística global.

La transformación del estilo: Hacia un lenguaje más expresivo

Hacia 1957, la pintura de Bacon experimentó una transformación dramática, evidente en la exposición celebrada en la Hanover Gallery ese mismo año. Se alejó de las figuras austeras y casi esqueléticas de sus obras anteriores para abrazar colores más audaces y una aplicación de la pintura más gestual; una respuesta que, como sugiere el historiador del arte Alexander Nemerov, remite a El pintor en el camino a Tarascon de Van Gogh. Este cambio reflejó no solo la evolución personal de Bacon, sino también una tendencia más amplia dentro del expresionismo abstracto hacia una mayor intensidad emocional y fisicidad. Las seis pinturas inspiradas en Van Gogh —incluyendo una pintada el año anterior— demostraron una voluntad de experimentar con el color, la textura y la composición, desafiando los límites de su expresión artística. Las tres obras restantes, completadas bajo una presión considerable para cumplir con el plazo de la exposición, aceleraron aún más este proceso, mientras que las dos últimas se añadieron posteriormente, lo que sugiere un esfuerzo deliberado por refinar y consolidar su nuevo enfoque. Esta transformación —caracterizada por pinceladas más gruesas, una mayor saturación del color y un sentido de urgencia más inmediato— marcó un alejamiento significativo de la obra temprana de Bacon y señaló su compromiso con la exploración de toda la gama de la experiencia humana a través de la pintura.

Legado y trascendencia histórica

La contribución de Francis Bacon al arte del siglo XX es innegable. Su retrato inquebrantable del sufrimiento humano, unido a su magistral manipulación de la forma y el color, lo consagró como uno de los artistas más importantes de su generación. Su obra continúa resonando en la actualidad, ofreciendo una profunda meditación sobre la mortalidad, la vulnerabilidad y las complejidades de la psique humana. La influencia de Bacon se extiende más allá del ámbito del expresionismo abstracto, moldeando a las generaciones posteriores de artistas que han explorado temas de angustia psicológica y ansiedad existencial. Su legado como pionero de la pintura expresiva —un pintor que se atrevió a confrontar los aspectos más oscuros de la condición humana— permanece firmemente cimentado en la historia del arte.
Mosengo Kejwamfi

Mosengo Kejwamfi

1950 - 2001 , República Democrática del Congo

Datos clave

  • Artistic Movement Or Style: Expresionismo
  • Artists Or Movements Influenced By This Artist: ['Expresionismo Abstracto']
  • Artists Who Influenced This Artist:
    • Eadweard Muybridge
    • Van Gogh
  • Date Of Death: 2001
  • Full Name: Francis Bacon
  • Nationality: Británico
  • Notable Artworks:
    • Estudio de una figura en un paisaje
    • Hombre en azul I-VII
    • Dos figuras
    • Dos figuras en la hierba
  • Place Of Birth: Dublín, Irlanda